lunes, junio 26, 2006

Las trampas de la pobreza.

...y siguiendo con los documentos que me han enseñado, publico este articulo a estudio y discucion de ustedes.


Laura Cuesta y Jairo Nuñez, investigadores de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, acaban de publicar un muy interesante documento -'Las trampas de pobreza en Colombia: ¿Qué hacer?- Diseño de un programa contra la pobreza extrema'. Considerando que en nuestro país hay más de seis millones de ciudadanos que disponen de menos del equivalente a un dólar diario para atender todas sus necesidades (que es el nivel a partir del cual se vive en condiciones de extrema pobreza, o indigencia), es importante que el Gobierno le preste mucha atención al diagnóstico y las propuestas de este par de académicos.
Dicen los autores que los indigentes no pueden superar su condición de pobreza extrema sin el apoyo del Estado. Y que la existencia de trampas de pobreza hace que los esfuerzos propios por salir de esa situación se anulen, condenando a esas familias, generación tras generación, a permanecer en la indigencia.¿Cuáles son esas trampas de pobreza? ¿Qué se debe hacer para eliminarlas- o al menos disminuir el daño que hacen? Para responder estos dos interrogantes, Nuñez y Cuesta proponen un programa concreto para sacar de la miseria a 1,7 millones de familias, en un plazo de seis años. Estos son, en síntesis, algunos de sus planteamientos:
- El trabajo infantil es la primera de las llamadas trampas de pobreza. Por falta de plata de los padres para pagar el colegio de sus hijos, o por necesidad de generar mayores ingresos para la familia, muchos niños tienen que trabajar. Y al dejar de recibir educación, obviamente quedan condenados a seguir siendo muy pobres siempre. Que el Estado le dé recursos a esas familias, con la condición de que sus hijos estudien, es la manera de acabar con esa trampa.
- Otra trampa es la falta de capital de trabajo. Muchos trabajadores informales tienen que recurrir a préstamos extrabancarios a tasas absurdas (se ven casos de los llamados 'tiburones' -que prestan al 10 por ciento diario), lo cual por supuesto se devora cualquier margen de ganancia que permitiría ir acumulando un pequeño patrimonio. Por ello es crucial impulsar las microfinanzas y la bancarización en los estratos menos favorecidos.
- Los principales riesgos de salud, desempleo, desastres naturales, etc., los experimentan los más pobres. Por ello es esencial que la seguridad social los cubra. De lo contrario no podrán aprovechar buenas oportunidades para mejorar su situación financiera.
- La falta de información sobre las posibilidades de empleo y de pequeños negocios es otra cruel trampa. Hay que desarrollar un buen sistema público de información, de fácil acceso por parte de la población menos favorecida.
- La desnutrición es una gran enemiga de la productividad y una fuerte aliada de las enfermedades. Como también lo ha dicho el ex ministro Hommes, es clave fortalecer la batalla contra este flagelo, muy especialmente en los niños.
- Tal como lo comentamos hace pocas semanas en este mismo espacio, es indispensable bajar la tasa de natalidad en las familias de menores recursos. Demasiados hijos se convierten en un lastre para salir de la pobreza. La planificación familiar debería volver a ser una gran prioridad del Estado.
- Los economistas citados señalan otra trampa que tiene que ver con el uso de la tierra: con frecuencia los pobres abusan de las tierras que cultivan, destruyendo así su fertilidad -y por ende reduciendo la probabilidad de salir de pobres. La buena asistencia técnica gubernamental podría evitar esto.
- Las malas condiciones físicas y geográficas en las que habitan muchos pobres se convierten en trampas. Para destruirlas hay que hacer inversiones en infraestructura (carreteras, sistemas de riego, servicios públicos, etc.). En este punto recordamos al presidente Virgilio Barco, obsesionado en su mandato por este tipo de obras, precisamente como mecanismos para llevarle a los pobres marginados oportunidades de progreso económico y social, y para facilitar la lucha contra los subversivos que anidan en esas regiones difíciles.


Pedro Medina
Presidente
Fundación Yo Creo en Colombia