viernes, agosto 19, 2005

LAS FIESTAS DE PEREIRA


EL TERRITORIO QUE HOY OCUPA PEREIRA ha estado marcado por el destino para ser una zona que conquista con sus bellezas al mundo. Anteriormente, fueron los quimbayas, quienes con su orfebrería han captado la admiración de millones de personas en el mundo entero, hoy, con una ciudad pujante, los pereiranos conservan el encanto de sus ancestros, guardado en baúles que se abren a medida que el visitante los descubre.

Y claro, nada mejor para sobrevivir al asombro que un buen carajillo, mezcla de aguardiente y café, que es la llave para ensayar noches inolvidables en los bares, restaurantes y casinos de esta ciudad del viejo Caldas. Por algo, esta morena, querendona y trasnochadora se ha ganado la fama de ser el lugar donde las penas y tristezas quedan en el olvido.

Para cumplir con estos nobles propósitos, los pereiranos han creado dos celebraciones que año tras año atraen a más turistas: las fiestas de La Cosecha y el Festival del Despecho. Y es que para matar las penas, no hay como un buen aguardiente, y en Pereira, está considerado como la bebida típica. Al calor de unos buenos tragos, la alegría de los pereiranos se hace sentir en sus coplas y en las conversaciones que inician con cualquier visitante.

Las fiestas de La Cosecha son un homenaje a los cultivadores de café, que buscan revivir las tradiciones, el civismo, el arte y la cultura, a través de una variada programación en la que se combina lo cultural con el turismo y la práctica de actividades deportivas. El Festival del Despecho es un espacio para el desamor que reúne a poetas, músicos, escritores y enamorados caídos en desgracia, que se dedican a cantar, hablar y disertar sobre el amor no correspondido o perdido.

Sin embargo, la alegría de los pereiranos no se vive solo a punta de aguardiente, pues su región posee bellezas que vale la pena admirar y recorrer cuando se visita.

A 15 minutos de Pereira, situado frente al aeropuerto Matecaña está uno de sus mayores atractivos: el zoológico de Matecaña, que alberga 900 especies entre las que se cuentan 150 africanas y nativas, y que en un área de 12 hectáreas se ha convertido en refugio para animales en vía de extinción y en centro de investigación. Juntarlos fue posible mediante convenios con otros zoológicos, la recuperación de los que estaban en la Hacienda Nápoles y la compra a otros zoológicos en el mundo. Algunos de ellos, aunque pertenecen a otros ecosistemas se han adaptado gracias a un mecanismo que semeja las bondades de su hábitat, lo que permite ver elefantes, tigres, leones, tigrillos, rinocerontes, monos, gorilas y otros primates, y un buen número de aves y serpientes.

También hay que aprovechar el tiempo y visitar sitios como el parador náutico La Virginia, a tan solo 30 kilómetros por la vía que hacia el occidente busca el cauce del río Otún. Sin salir de ella en el centro de la ciudad está el Parque Metropolitano del Café, complejo que cuenta con siete piscinas, campos deportivos y zona de juegos infantiles.

Hacia el occidente hay que buscar la catedral de Nuestra Señora de La Pobreza, construida en 1875 y afectada en el terremoto de 1999. En su reconstrucción se hallaron columnas de ladrillo en estilo romántico y el sostén de la cúpula compuesto por más de 10 mil piezas superpuestas.

Antes, deténgase y visite el parque de Los Fundadores, con el monumento construido por Rodrigo Arenas Betancourt, que representa la figura del Hombre de Fuego y rinde homenaje al esfuerzo y la tenacidad de la humanidad. También dé una vuelta por la iglesia de Nuestra Señora de Fátima, y observe en su interior otra de las esculturas de Arenas Betancourt: el Cristo Sin Cruz.

Otros lugares que no puede perderse son el museo arqueológico Jaime Mejía, con más de mil piezas precolombinas y el museo Quimbaya del Oro y la Cerámica, que conserva auténticas piezas hechas por esta cultura.

Los pereiranos comparten con los habitantes de otras ciudades de la zona cafetera la costumbre de alquilar sus fincas como sitios de recreo, y es por eso que en sus alrededores un buen número de haciendas son destino preferido por muchos. Su gastronomía, influencia de otras regiones de Colombia, está basada en la preparación de fríjoles, con la exquisita ‘bandeja paisa’, que se pueden degustar en fondas y restaurantes de comida típica.