viernes, agosto 26, 2005

Empresa FRISBY en Colombia pionera en la Alimentación funcional

*tomado del diario economico y financiero Portafolio.com.co*
Nuevas tendencias de la comida rápida remplazan a la chatarra.
A pesar de gozar de muy mala fama, aún tiene a través del mundo millones de fervientes admiradores, que no la cambian por nada: la comida bautizada como chatarra, que es la comida rápida, que se compone básicamente de perros calientes, hamburguesas, papas fritas, gaseosas, pasteles.
Tiene mala fama y bien ganada (o merecida) porque se le ha culpado -con alto grado de razón- de la epidemia de obesidad que azota hoy a la humanidad.
Sí es culpable la comida rápida, pero debe decirse que no es la única. Porque el hombre hoy se ha engolosinado con todo lo que contiene grasas, cremas y mayonesas, productos refinados, y se ha ido alejando de los alimentos que más bienestar le pueden aportar como son las verduras, las frutas y las leguminosas.
Las grasas saturadas, que se incluyen en proporciones generosas, entre otras, en las hamburguesas –con sus múltiples salsas-, son responsables de varias enfermedades, entre las cuales están los accidentes cardiovasculares, y éstos son juestamente la causa principal de muerte en los adultos del mundo.
Frente a la alarma que han lanzado médicos y autoridades sanitarias, y ante la necesidad de asumir nuevos hábitos de alimentación, los investigadores y las mismas empresas han emprendido cambios en los productos que ofrecen.
Así, entre otros, surgió la alimentación funcional.
En realidad, no es un enfoque nuevo en el mundo: en Japón se ha venido aplicando desde hace 14 años con excelentes resultados.
Se considera que los japoneses están entre los pueblos mejor alimentados en la actualidad.
Pero sí es nuevo porque se comienza a aplicar en el mundo occidental y, de manera más específica, en los restaurantes de comidas rápidas.
En Colombia, llegó a la cadena Frisby cuyo director y fundador, Alfredo Hoyos, buscó implementarla después de asistir a la Feria Internacional de Restaurantes, realizada en Chicago en Estados Unidos.
Según la ingeniera de producción, Claudia Muriel Rojas, esta alimentación, que se mantiene en la línea de la comida rápida, busca, ante todo, ofrecer una dieta equilibrada, balanceada y, por ende, saludable.
El fundamento de las preparaciones es la utilización de todos los ingredientes que aporten los nutrientes que grandes y pequeños necesitan para mantener su salud. "Es ofrecer una nutrición óptima", dijo la ingeniera Rojas.
Es posible dar un ejemplo de lo que es la alimentación funcional: la porción incluye pollo que puede ser pechuga asada (lo que evita las grasas saturadas), acompañado de papas, también pueden ser asadas, y una buena porción de verduras.
Para quienes no tienen problemas de exceso de peso ni de cifras altas de colesterol, el mismo pollo puede ser consumido frito (aunque no es lo ideal). Pero, cuando se utilizan los equipos apropiados y el aceite vegetal, el daño es menor.
Se busca entonces que cada producto sea potencializado por sus acompañantes.
El pollo es una proteína que, de todos modos, aporta minerales; las papas además de aportar energía como carbohidrante tienen vitaminas; las verduras, bien se sabe, aportan fibra y también vitaminas.
La combinación de los tres alimentos permite conformar una comida completa y saludable. Las preparaciones pueden enriquecerse con quesos, que aportan calcio para fortalecer huesos y prevenir la osteoporosis; y frutas que tambièn aportan vitaminas.
La filosofía de la alimentación funcional encierra varios conceptos como son:
Contribuye al crecimiento y desarrollo de niños
Mejora el metabolismo
Ayuda a la utilización integral de los nutrientes
Aporta antioxidantes que protegen contra el desgaste del organismo
Protegen el sistema cardiovascular (básicamente porque reduce el aporte de grasas saturadas y colesterol)
Brinda energías
Ayuda al buen funcionamiento del aparato digestivo (con la fibra soluble e insoluble)
Y encierra funciones sicológicas. La familia puede reunirse –sentirse unida- alrededor de una comida que le es benéfica.
Con estos criterios, se promueve un cambio de mentalidad. Sigue siendo una comida rápida, que los jóvenes pueden consumir sin temor, pero esa comida ya no va precedida por la mala fama de ser culpable de obesidad y trastornos de salud.
Las paradojas de una buena dieta
Finalmente, el perjuicio no está en el alimento en sí sino en la forma de prepararlo y en las cantidades que se consumen. Si tomamos el ejemplo de un postre, puede ser tan saludable como cualquier otra preparación: contiene huevos, harina (ojalá integral), productos lácteos. Sin embargo, ese postre que es altamente saludable para un niño puede ser perjudicial para otro que sufre de sobrepeso o un adulto con colesterol alto. Así se llega a otro concepto más de la alimentación funcional: cada etapa de la vida requiere de cuidados especiales. Cuando se tienen en cuenta y se aplican, la persona llega a su etapa siguiente con pleno bienestar.

1 Comments:

At 3:33 p. m., Anonymous Anónimo said...

ME PARECE ILOGICO NO JARTE ENTOCES SI LE HACE DAÑO

 

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